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No cabe duda decir que es uno de los sectores más afectados por la crisis sanitaria del COVID-19, haciendo que muchas cadenas, franquicias y autónomos se replanteen la explotación de su negocio debido a la bajada del consumo y a las nuevas tendencias de compra.

En Tasa locales hemos realizado un estudio interno contactando con nuestros clientes demandantes para conocer cuáles son sus necesidades a corto y medio plazo y así tener una composición de lugar.

Solo el 40% de nuestras demandas están interesadas en continuar con la expansión, realizando la búsqueda de nuevos locales a partir del mes de octubre con objeto de poder abrir en el ejercicio del 2021.

El restante 60% se plantea el cierre de los puntos de venta menos rentables y la renegociación de las rentas, de los locales con los que desean continuar para poder hacer frente a la bajada del consumo como consecuencia de la crisis.

Entendemos que, para llegar a recuperar la situación anterior, no pasarán menos de dieciocho meses (seis meses por cada mes de parón).

Independientemente de los acuerdos alcanzados en la duración del decreto ley, los inquilinos para garantizar la continuidad, se ven obligados a renegociar los contratos de arrendamiento contemplando nuevas rentas, duración e incluso los más avanzados un % de los beneficios o facturación en la renta. Hay que tener en cuenta que muchos sectores han bajado sus ventas entre un 40 y 60%.

Nuevo Modelo 

La tendencia con la que nos vamos a encontrar, tanto en las grandes firmas como en los pequeños comercios, es que no podrán abonar los alquileres actuales viéndose obligados a cerrar los establecimientos.

Las pequeñas cadenas o profesionales independientes sin una distribución de puntos de venta serán más vulnerables. Solo dependerán de lo que les pueda producir el local, además,  de tener menos recursos financieros.

En conclusión, el aumento de locales comerciales disponibles tanto en venta como alquiler en los ejes comerciales reducirá los precios de alquiler y de venta entorno a un 25%. Seguramente, está reducción del precio pueda ser superior en zonas que no son potencialmente comerciales, que actualmente denominamos como segundas y terceras líneas.

Podemos enumerar bastantes casos que ratifican lo comentado, como ejemplo en la calle Gran de Gracia de Barcelona, un local que obtenía una renta de 5.500 €/mes, en estos momentos pasa a tener propuestas inferiores a los 3.000 €. Por cadenas de renombre y potencial económico, un 45% menos del precio anterior, no importándoles perder la oportunidad de ubicarse en la zona en el caso de que la propiedad no acepte.

Los propietarios de locales comerciales se verán obligados, como han hecho siempre, a ajustarse a la situación de mercado y buscar acuerdos a corto y medio plazo para mantener a sus inquilinos, ya que será difícil obtener las rentas actuales tanto con el arrendatario actual como con posibles nuevos candidatos.

Por otro lado, esta situación permitirá nuevas oportunidades de inversión ante la posible bajada de precios en la venta y también la apertura de nuevos negocios con alquileres más asequibles.

 


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